Apatía general, cuando la desgana te invade

Apatía general, cuando la desgana te invade

La apatía general nos lleva a un estado de parálisis y agotamiento psicológico. Es una dimensión que surge como resultado de demasiado estrés o ante situaciones negativas/desagradables. 

Demasiado trabajo o broncas en éste, muchas obligaciones sin ser reconocidas o pensamientos intrusivos constantes. Otro de los motivos que nos pueden llevar a ese estado es la tendencia a generarse metas difícilmente alcanzables, que exceden la propia capacidad para llevarlas a cabo y que suelen llevar a la frustración.

Todos hemos experimentado alguna vez esta sensación de agotamiento extremo y desgana absoluta por lo que nos rodea. Es importante tener en cuenta que una persona que no recibe refuerzo positivo suficiente puede terminar con su interés por el medio.



Por lo tanto, esa persona se rinde. Siente que nada de lo que haga puede dar resultados, por lo que termina no queriendo gastar ni un ápice de energía más. Cuando este estado invade el cuerpo, es fácil que se den más cabida a los pensamientos negativos. Pensamientos que lejos de ayudar, sólo sirven para aplacar más ese estado de apatía.

Un error es pensar que una persona que se encuentra en ese estado “está así porque quiere”. Nadie quiere estar inmóvil, sin ganas ni fuerzas incluso hasta para levantarse de la cama. No es cuestión de querer, es cuestión de no saber cómo afrontar esa situación de apatía. De no conocer la forma de crear un poco de energía que de la fuerza mínima que se necesita.

Desmotivación y desgana, un problema más que común

Si te sientes identificado con estas palabras, no te asustes. Estás pasando por un momento que te desborda. Puede que estén sucediendo muchos cambios al mismo tiempo en tu vida y no sepas llevarlos todos hacia adelante. Puede ser que un cúmulo de situaciones negativas te hayan llevado a postrarte en la cama y no querer salir de ella. Como bien he dicho antes, no te preocupes porque hay solución.

No creas que es algo tan extraño lo que te está pasando, ya que es más común de lo que crees, que esta apatía invada al resto del mundo alguna vez en la vida.

Signos y consecuencias de la apatía

  • Perdida de la motivación. En casi todos los aspectos de nuestra vida, amigos, trabajo, familia. La desmotivación se traspasa a todas esas dimensiones.

  • Reducción de la productividad. Nos volvemos más torpes, el rendimiento baja y por consecuencia los resultados no suelen ser óptimos en las tareas que realizamos.

  • Reducción del esfuerzo. La sensación de pérdida de energía y fuerza, repercute en que no podamos dar todo lo que solemos dar en otras ocasiones.

  • Disminución del tiempo dedicado a actividades de interés. Lo que nos gusta, en este momento no nos gusta tanto. Esa desmotivación nos lleva a no tener interés incluso por lo que antes nos ayudaba a motivarnos.

  • Pérdida de iniciativa o perseverancia. Estando bien, muchas veces nos cuesta arrancar. Estando en este estado de apatía el arrancar se nos hace imposible y el mantenernos con una tarea hasta terminarla, insufrible.

  • Disminución de la vida social y actividades de ocio. Pocas ganas tenemos de que nadie nos cuente su vida o saber lo bien que le va a todo el mundo. Bastante tenemos lo nuestro. Así que evitamos situaciones que requieran muchas explicaciones, por lo que las reuniones sociales preferimos ni pensar en ellas.

  • Pérdida de interés general. Las faltas de ganas no se dan en algo determinado, si no que se expande a todo lo que nos rodea.

  • Poco interés en aprender cosas nuevas o vivir nuevas experiencias. Ya nos cuesta hacer lo que sabemos hacer. Gasta energía en algo nuevo, ni pensarlo.

  • Disminución del interés por la propia salud. Comemos poco o mal. Y el descuido también se refleja en la imagen (higiene).

  • Pérdida de respuesta emocional ante eventos positivos o negativos. En ese estado da igual ocho que ochenta. Así que a no ser que sea algo muy muy impactante, ni lo malo ni lo bueno que ocurra alrededor cobra interés ninguno.

Cómo superar la apatía

Superar la apatía va a depender principalmente de la profundidad de ésta. No es lo mismo afrontar una apatía temporal y breve a una apatía con una duración larga y generalizada. La segunda puede ser un signo de drepesión y necesitaría un tratamiento más específico y profundo.

Pero si la apatía es ocasional y sólo se limita a un momento puntual en nuestra vida, podemos salir de ella.

  • Dile adiós al pesimismo y comienza a pensar en positivo.

  • Sal de la rutina y empieza a hacer cosas nuevas. Empezar a practicar alguna actividad o hacer algo totalmente nuevo, nos ayuda a sentirnos vivos por momentos.

  • Fíjate pequeñas metas: leer un libro, dar un paseo por el parque el domingo, salir una vez a conocer nuevas personas…

  • Cambia de hábitos. Piensa en hacer algún tipo de deporte. El deporte nos ayuda a expulsar las malas energías y nos llena de vitalidad.

    Cambiar tu alimentación, de forma que las cantidades y la calidad de la ingesta de alimentos sean adecuadas.

    Las horas de sueño son muy importantes. Es imprescindible si queremos sentirnos bien, dormirnos a una hora prudente y no levantarnos más tarde de las ocho y media de la mañana.

    Para tener energía, el descanso y una buena alimentación son fundamentales.

  • Cuida tu apariencia. Cuidarte por fuera al igual que por dentro, denota un gran respeto por ti mism@. La apatía es algo que se huele desde lejos. Las personas que la padecen hablan con desidia, su postura corporal es más curvada por la misma desgana. Todo eso que reflejamos al mundo, se nos devuelve de alguna forma. Así que cuida todo esos detalles, para cuando te expreses con energía, de forma positiva y con una sonrisa los de alrededor lo noten. Seguramente te devuelvan lo mismo.

Como conclusión, podemos decir que tenemos que tener muy en cuenta en el mundo que nos encontramos. Estrés, demandas constantes, cambios repentinos, etc… Tan importante es establecer objetivos y lograrlos, trabajar duro en todos ellos, como centrarnos en descansar, disfrutar. Nutrirte de tiempo de calma y ocio es fundamental para mantenernos con fuerzas.

No olvides que puedes ser la mejor de tus versiones. Pero sólo tú puedes hacerlo.

Autora: Sofía Alonso Díaz



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