Cuando la impulsividad lo destruye todo

Ese resorte que te invade y  no te deja pensar, sólo puedes y necesitas actuar en el momento porque temes explotar si no lo haces. Esa propulsión sin freno, que guía tus pasos de manera desbocada sin poder hacer nada para pararlo. Cuando no puedes parar de hacer sin pensar, sólo seguir la inercia de tu propio cuerpo. Se destruye todo. Todo y no deja nada al horizonte, las palabras, los actos, las personas que han sido víctimas de la onda de tu impulsividad, todo queda en vacío. Un doloroso silencio. 

Sin posibilidad de dar marcha atrás, sin posibilidad de deshacer, sólo queda callar. Callar y reflexionar como poder acabar con ese huracán que te invade y te deja muerto después de haber arrasado con todo lo que te hace vivir.

Autora: Sofía Alonso Díaz



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