Depresión enmascarada ¿Cómo se manifiesta?

Depresión enmascarada ¿Cómo se manifiesta?

Una depresión enmascarada es aquella que no presenta los síntomas propios de la depresión; es decir, melancolía, llanto, tristeza, dificultades para disfrutar de lo que antes se disfrutaba (anhedonia), problemas de sueño, etc. En el caso de una depresión enmascarada los síntomas, se enmascaran en otras dolencias que hacen pensar en otros diagnósticos y retrasan el tratamiento de la dificultad real; por ejemplo, una depresión enmascarada puede manifestarse con dolores de espalda o una fatiga generalizada en vez de con los síntomas típicos de la depresión propiamente dicha. La enmascarada se manifiesta generalmente con :

-Molestias funcionales y síntomas vegetativos.- predominancia de molestias físicas.

-Molestias hipocondríacas.- pacientes con una forma de describir las molestias en conjunción con la actitud: reflexión constante de sí mismo, profunda ambivalencia frente a los trastornos, incesantes e inoportunas quejas, todas ellas en su mayoría mezcladas con cierta agresividad –abierta u oculta-. Además de una exagerada autoobservación y las quejas hipocondriacas que figuran en un primer plano (todo ello como síntomas esenciales de una depresión enmascarada). Insistencia de que sus males son de naturaleza orgánica, existe ausencia de estado deprimido y desconocen automáticamente la posibilidad de que sus molestias tengan un origen psíquico.

-Equivalentes depresivos.- psicopatológicamente carecen de elementos del síndrome depresivo. Por lo general se trata de enfermedades independientes, en ocasiones con una génesis evidente psicosomática o bien orgánica. Algunos sufridores presentan síntomas que permiten hipotetizar el fundamento depresivo y responden a una terapéutica farmacológica antidepresiva. En este grupo se encuentran: algias y parestesias como cefaleas y dorsalgias difusas, lumbalgias, braquialgias, dolores dentales, meralgias parestésicas, dolor facial atípico, migrañas, acatisias y síndrome de las piernas inquietas (restless legs). Asimismo, manifestaciones psicosomáticas como: crisis asmáticas, eczemas recidivantes, trastornos gástricos (úlceras) vértigo y anorexias nerviosas.

-Sintomatología psíquica atípica.- en ella la depresión no se enmascara por somatismos, sino por manifestaciones psíquicas atípicas, como: agresividad injustificada de forma repentina, rasgos obsesivos y fóbicos, alteraciones de la realidad con despersonalización, disolución de la realidad, transitivismo, alucinaciones e ideas delirantes sin un contenido depresivo específico. También algunos casos de adicción a drogas, alcoholismo, comportamiento asocial psicopático y conducta sexual anómala. Por supuesto que la concatenación de estos trastornos y la depresión es altamente compleja y difícil de evaluar y diagnosticar.

-Depresión enmascarada en etapa infanto-juvenil.- durante la niñez las depresiones son manifestadas mediante trastornos conductuales o molestias psicosomáticas 5 comparativamente con la depresión “clásica” en los adultos, por lo que se puede denominar como enmascarada, pero en una forma primaria y adecuada a la edad, en esta etapa infantil la depresión es auténtica. A partir de los 14 años, el cuadro depresivo se torna más simil al del adulto. El fracaso escolar se puede explicar por una depresión enmascarada.

-Depresiones enmascaradas en la involución.- en la adultez y la senectud las depresiones pueden quedar enmascaradas por reacciones de hostilidad frente al ambiente, molestias hipocondríacas intensas, falta de interés, apatía, quejas incesantes, conducta ergotista dominante (síntomas de síndrome psico-orgánico) atribuidas con mucha facilidad. Síntomas como tristeza, sentimientos de culpabilidad, ansiedad, desesperación, inhibición, etc… faltarán en una depresión enmascarada.

Autora: Sofía Alonso Díaz



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