La pena, tan dañina como el propio odio

Creo que nadie tiene en cuenta que es tan discriminatorio sentir pena por un sector y actuar bajo ese sentimiento de lástima, como el sentir odio. Hay personas que creen que actuando bajo la pena, están haciendo un favor al resto y nada más lejos de la realidad.

La actitud de quien siente pena es pasional, pues busca prestar solidaridad al otro sin creer en la fuerza de la persona  cuando hay una dificultad. Además, quien siente pena tiene en el interior una negación implícita de la empatía cuando declara que no le gustaría estar en el lugar del otro. Eso genera actitudes distanciadas, humillantes y refuerza en el otro la sensación de incapacidad y falta de valor para enfrentar la situación difícil en que se encuentra.

Hay que tener cuidado con esto, por que la pena no es realista, es ciega al igual que el odio. Y ambas sitúan al que la siente en una percepción de superioridad respecto al sector que se da ese sentimiento. Ambas igual de dañinas, egoístas y sin neutralidad. 

Autora: Sofía Alonso Díaz



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