Intervención en niños con Altas Capacidades (superdotados)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una persona superdotada como “aquella que cuenta con un coeficiente intelectual superior a 130”. Sin embargo, reconocer a un niño superdotado no es fácil. Sólo un 2% de la población infantil iguala o supera el coeficiente intelectual para ser calificado como tal y casi la mitad suelen ser niños problemáticos con bajo rendimiento académico y en algunos casos, fracaso escolar.

No todos los niños superdotados expresan en el aula su capacidad intelectual. En muchas ocasiones esconden este extraordinario don y sus profesores los identifican como individuos con bajo potencial intelectual. Hay que hacer lo posible para que los alumnos con estas capacidades se sientan integrados en el ámbito educativo, para poder dar lo máximo de sí mismos y poder desarrollar
todo su potencial. Para ello, debe de seguirse un currículum escolar igual al de los demás, aunque adaptado en la medida que sea necesario a las necesidades individuales del alumno.

Para intervenir hay que conocer cuales son las necesidades que requieren:
Psicológicamente:
– Refuerzo continuado
– Ambiente atractivo y dinámico
– No sentirse presionado
Socialmente:
– Sentirse aceptado
– Confianza en las personas
– Compartir con los demás emociones y situaciones
– Intercambio de conocimiento
Intelectualmente:
– Individualización en las materias que tenga una gran dominancia
– Recurso para búsqueda de información
– Compartir intereses
– Que se favorezca su desarrollo
La intervención educativa más adecuada para estos alumnos, es la adaptación curricular. Para ello habrá que realizar una evaluación que nos permita conocer las necesidades individuales que requieren para dicho desarrollo.
Las principales estrategias o medios de desarrollo son:
Aceleración: adelantar cursos al alumno, para que éste se sienta más cómodo e integrado respecto a las materias que se imparten, para que así pueda seguir desarrollando su conocimiento.
Agrupamiento: Juntar los grupos según sus capacidades, para que así se sientan más cómodos, y no se sientan diferentes. Para ello puede haber centros específicos de agrupamiento, o en un centro ordinario habilitar aulas o crear talleres de agrupamiento.
Enriquecimiento: En definitiva, el alumno se mantiene donde está sin modificarlo físicamente, pero atendiendo a sus diferencias y adaptando un currículum individual que favorezca y no limite su desarrollo.
Respecto a la organización educativa, se pide tanto una flexibilidad en el periodo escolar como en el currículum del alumno, para adaptarlo a las necesidades de éste.
Como conclusión, hacer hincapié en una adaptación individualizada y personalizada, ya que no existe un método eficaz, sino dependiendo de las características del alumno, le convendrá una metodología u otra.

Autora: Sofía Alonso Díaz



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